Y así, hay infinitos poemas que nos pueden conmover profundamente si los leemos en un momento especial de nuestra vida, porque conectan con nuestro pasado, con nuestro presente o con el futuro que desearíamos vivir.
Empieza aquí un breve recorrido por algunos de los poemas que me han acompañado a lo largo de mi vida y que considero que son de los más hermosos y conmovedores.
Hoy le toca el turno a un poema que habla del AMOR, uno de los grandes temas de la literatura de todos los tiempos. El poema es:
"Poema XX", del poemario Veinte poemas de amor y una canción desesperada, escrito por el poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973).
Este poema, más que un canto al amor, que lo es, es un canto al recuerdo del amor que no se borra porque "es tan corto el amor, y es tan largo el olvido". Se deleita el autor en la memoria de lo que fue y ya no es, en "pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido".
La voz poética nos viene a decir que fue hermoso el amor y es hermoso recordarlo aunque duela. El poema es casi el epitafio de un amor del pasado, o del recuerdo de un amor pasado. Y podría ser un epitafio sin el "casi" sino fuera por la inquietante duda del poeta: "pero tal vez la quiero".
¿Quién no ha sentido lo que expresa el poema alguna vez? ¿Quién no ha añorado un amor perdido, pese a comprender la inconsistencia de ese amor porque, como el poeta reconoce: "ella me quiso, a veces yo también la quería".
El poema no le canta a un amor perfecto, porque el amor nunca lo es: "ella me quiso, a veces yo también la quería". Más bien le canta a la idea del amor, que se materializa en un amor con altibajos, inseguro, tal vez inconstante, y que se pierde con facilidad ("Qué importa que mi amor no pudiera guardarla") aunque no se pierda, sino que se nos aferre dolorosamente, el ideal del amor.
Es justo eso lo que subyace en estos versos, un amor ideal, que sigue palpitando en el poeta. El poeta no le canta a una mujer con nombre y apellidos, sino al amor que ha sentido y que puede sentir en cualquier momento hacia cualquier mujer.
Poema 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Y, como siempre, aquí dejo algunos enlaces de interés sobre estos hermosos versos y su autor.


